La cinta roja
Tomar turnos · 3 años · Español
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La cinta roja

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Tom sostiene un palo. Papá le ata una cinta roja. «El viento moverá la cinta», dice Papá.

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La cinta cuelga quieta. Papá dice: «¿La movemos? Tres veces yo y tres tú». Tom dice que sí y le da el palo.

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Papá mueve la cinta. «¡Uno! ¡Dos!» Tom estira las manos. «¡Ahora yo!»

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Papá se agacha junto a Tom. La cinta queda quieta. «Cuesta esperar. Falta una vez y te toca», dice Papá.

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«¡Tres!» La cinta toca la nariz de Papá. Papá mueve la nariz. Tom se ríe.

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Papá le da el palo a Tom. «Tu turno, como dijimos». Tom lo agarra.

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Tom mueve la cinta abajo. «¡Uno!» Luego arriba. «¡Dos! ¡Tres!» Papá lo mira.

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Tom deja el palo quieto. ¡La cinta se levanta! «¡El viento!», dice Tom. Papá acerca su mejilla. Los dos miran.

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La cinta baja. Tom mira la nariz de Papá y le ofrece el palo. «Te toca. ¡Haz lo de la nariz!»

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Papá toma el palo y mueve la nariz. Luego mueve la cinta: «¡Uno! ¡Dos! ¡Tres!» Tom se ríe.

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Tom se apoya en Papá y sigue riendo. Papá le ofrece el palo. «¿Tu turno?» Tom dice: «¡Sí! Tú mueve la nariz».

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Tom toma el palo. Papá mueve la nariz. ¡Otra vez se ríen juntos! Papá siempre está aquí para ti. Tomar turnos nos deja jugar a los dos.

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Compartir el juego, esperar un poquito y darle a cada uno su turno. Tomar turnos ayuda a que ambos disfruten del juego y se sientan tomados en cuenta. Papá ata una cinta roja al palo de Tom y propone moverla tres veces cada uno. Tom le da el palo; Papá mueve la cinta dos veces y Tom pide su turno. Papá se agacha, reconoce que cuesta esperar y recuerda que falta una vez. Papá cuenta tres, la cinta le toca la nariz y Tom se ríe; luego recibe el palo. Tom mueve la cinta tres veces; después, los dos miran cómo la levanta el viento. Tom ofrece el palo a Papá y pide lo de la nariz; Papá juega y mueve la cinta tres veces. Papá ofrece otro turno; Tom toma el palo y ambos vuelven a reír con lo de la nariz. Propón turnos breves con una cantidad clara, como tres movimientos cada uno. Cuenta en voz alta los movimientos de tu turno. Si cuesta esperar, acércate, reconoce lo que siente y recuerda cuánto falta. Entrega el objeto al terminar tu turno, tal como acordaron. Acompaña su turno con atención y vuelve a ofrecer el tuyo para seguir jugando. Al turnarse para mover un carrito. Al hacer tres trazos cada uno con un crayón. Al poner bloques por turnos en una torre. Al turnarse para tocar un tambor. Cuesta esperar. Falta una vez y te toca. Tu turno, como dijimos. Como Tom y Papá, pueden seguir conectados y reír juntos aunque esperar un turno cueste.